Pfizer supera expectativas y refuerza su narrativa de crecimiento más allá del COVID

Pfizer arrancó 2026 con resultados por encima de lo esperado, impulsada principalmente por el sólido desempeño de su portafolio de medicamentos tradicionales, en un contexto donde el mercado sigue evaluando su transición tras la caída de ingresos vinculados al COVID-19.
Durante el primer trimestre, la compañía reportó ingresos cercanos a los $14.500 millones, superando las previsiones del consenso. En términos operativos, esto representa un crecimiento interanual del 2%, que se eleva al 7% si se excluyen productos como Comirnaty y Paxlovid, evidenciando una recuperación más estructural del negocio.
En cuanto a rentabilidad, el beneficio por acción ajustado se ubicó en $0,75, también por encima de lo esperado. Sin embargo, el beneficio neto mostró una caída cercana al 9%, reflejando presiones propias del proceso de transición del portafolio.
Uno de los principales motores del trimestre fue el anticoagulante Eliquis (en conjunto con Bristol Myers Squibb), cuyas ventas superaron ampliamente las expectativas, junto con el crecimiento en oncología impulsado por Padcev.
Estrategia: diversificación, adquisiciones y defensa de patentes
Pfizer continúa avanzando en una estrategia integral orientada a sostener su crecimiento en el largo plazo, especialmente en un entorno donde enfrenta la pérdida progresiva de ingresos asociados al COVID-19 y el vencimiento de patentes clave. En este contexto, la compañía está reforzando su pipeline de investigación y desarrollo, con un enfoque claro en áreas de alto potencial como la oncología y los tratamientos para la obesidad, donde busca posicionarse como un actor relevante en los próximos años, según ha señalado su CEO, Albert Bourla.
Paralelamente, ha intensificado su estrategia de crecimiento inorgánico mediante adquisiciones, destacando la compra de Metsera por aproximadamente $10.000 millones, con la que busca acelerar su presencia en el segmento de terapias metabólicas. A esto se suma una gestión activa de su portafolio a través de acuerdos legales que le permiten extender la vida comercial de medicamentos clave como Vyndamax, retrasando la entrada de competidores genéricos.
En el frente regulatorio, recientes decisiones judiciales en Europa también juegan a su favor, asegurando ingresos adicionales derivados de contratos de vacunas contra el COVID-19. Todo esto se complementa con un pipeline robusto, con planes de iniciar cerca de 20 estudios clínicos relevantes en 2026, lo que refuerza la visibilidad de crecimiento para los próximos años.
Perspectivas 2026
Pfizer reafirmó su guía para el año, proyectando ingresos entre $59.500 y $62.500 millones, en línea con las expectativas del mercado. Esta estabilidad en previsiones fue bien recibida por los inversionistas, impulsando la acción en el premarket.
¿Qué significa esto para los inversionistas?
Pfizer está demostrando que puede sostener crecimiento incluso tras el “efecto COVID”, apoyándose en tres pilares clave:
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Resiliencia del portafolio base, con medicamentos consolidados que siguen generando ingresos relevantes.
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Capacidad de ejecución estratégica, tanto en adquisiciones como en defensa de patentes.
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Pipeline sólido, especialmente en áreas de alto crecimiento como oncología y obesidad.
Para el inversionista, esto posiciona a Pfizer como una compañía en transición, pero con fundamentos que apuntan a estabilidad y potencial de revalorización en el mediano plazo. La clave estará en su capacidad de compensar el vencimiento de patentes y convertir su pipeline en ingresos sostenibles.