La Fed mantiene los tipos, pero prepara al mercado para posibles subidas antes de final de año

La Reserva Federal de Estados Unidos decidió mantener los tipos de interés sin cambios en un rango de entre el 3,50% y el 3,75%, en la primera reunión presidida por Kevin Warsh. Aunque la decisión era ampliamente esperada por los mercados, el verdadero mensaje llegó a través del comunicado y de las nuevas proyecciones económicas: la autoridad monetaria considera que la inflación sigue siendo demasiado elevada y no descarta nuevas subidas de tipos en los próximos meses.
La reunión marcó un cambio importante en el tono de la Fed. Warsh eliminó del comunicado la referencia a una posible flexibilización monetaria y dejó claro que el principal objetivo sigue siendo devolver la inflación al entorno del 2%. Durante su comparecencia afirmó que los altos precios continúan siendo una carga para los hogares estadounidenses y reiteró el compromiso del banco central con la estabilidad de precios.
Las nuevas proyecciones muestran una institución profundamente dividida. Según reveló el propio Warsh, aproximadamente la mitad de los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto considera que los tipos deberían mantenerse en los niveles actuales o incluso bajar antes de finalizar el año, mientras que la otra mitad cree que será necesario endurecer nuevamente la política monetaria. De los 19 miembros del comité, 11 proyectan al menos una subida adicional de tipos entre finales de 2026 y 2027.
La cautela de la Fed se produce en un contexto de inflación todavía elevada. El organismo revisó al alza su previsión para 2026, situando la inflación general en el 3,6% y la inflación subyacente en el 3,3%, reflejando el impacto de las tensiones energéticas derivadas del conflicto en Oriente Medio y sus efectos sobre las cadenas de suministro.
Sin embargo, el reciente acuerdo de paz anunciado entre Estados Unidos e Irán ha contribuido a moderar los precios del petróleo y del gas natural, reduciendo temporalmente las presiones inflacionarias más inmediatas. Esta mejora permitió a la Fed optar por una pausa mientras recopila más información sobre la evolución de la economía.
A pesar de mantener los tipos sin cambios, el mensaje general fue claramente más restrictivo que en reuniones anteriores. La eliminación de cualquier referencia a futuras bajadas y la actualización de las previsiones económicas sugieren que la Reserva Federal quiere conservar plena flexibilidad para actuar si la inflación vuelve a acelerarse.
Los mercados interpretan ahora que la probabilidad de una subida de tipos antes de final de año ha aumentado significativamente. Para los inversores, el foco se desplaza desde la decisión actual hacia los próximos datos de inflación y empleo, que serán determinantes para confirmar si la Fed vuelve a endurecer su política monetaria o si la desaceleración de los precios permite mantener los tipos estables durante más tiempo.
En paralelo, Warsh anunció la creación de varios grupos de trabajo para revisar aspectos clave del funcionamiento de la Reserva Federal, incluyendo sus comunicaciones, el tamaño de su balance, los modelos de datos utilizados para la toma de decisiones y el marco de inflación, en lo que podría convertirse en una de las reformas más importantes de la institución en las últimas décadas.