La IA añade presión al problema fiscal de Estados Unidos
El deterioro de las cuentas públicas de Estados Unidos vuelve a preocupar a los mercados, mientras el fuerte crecimiento de la inversión en inteligencia artificial añade nuevas presiones sobre los ingresos fiscales y el mercado de bonos.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha intentado aliviar las tensiones mediante un aumento de las recompras de deuda de largo plazo. Sin embargo, estas operaciones tienen un alcance limitado frente a un problema mucho mayor: un déficit presupuestario cercano al 6% del PIB y una deuda que continúa creciendo.
La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) estima que el déficit alcanzará aproximadamente US$1,9 billones en 2026, equivalente al 5,8% del PIB, mientras que la deuda en manos del público podría llegar a unos US$56 billones en 2036.
El boom de la IA complica las cuentas públicas
La inteligencia artificial está influyendo en esta situación desde dos frentes.
Por un lado, las grandes tecnológicas están invirtiendo cientos de miles de millones de dólares en centros de datos, semiconductores e infraestructura. Las deducciones fiscales asociadas a estas inversiones permiten reducir temporalmente los beneficios sujetos a impuestos, contribuyendo a una caída de los ingresos por impuestos corporativos.
Por otro lado, las empresas están recurriendo al mercado de deuda para financiar esta expansión. Morgan Stanley estima que en 2026 podrían emitirse entre US$350.000 millones y US$400.000 millones en deuda con grado de inversión relacionada con IA.
Esto significa que las tecnológicas compiten con el propio Gobierno estadounidense por atraer capital, justo cuando el Tesoro necesita financiar elevados déficits y refinanciar una deuda cada vez mayor.
Los bonos, en el centro de la preocupación
Una elevada oferta de deuda pública y corporativa puede mantener la presión sobre los rendimientos de los bonos. Para Washington, mayores rendimientos significan también mayores costes por intereses, que ya representan una carga significativa para el presupuesto federal.
Además, si el auge de la IA mantiene fuerte la inversión y genera presiones inflacionarias, la Reserva Federal podría tener menos margen para reducir las tasas de interés, dificultando los esfuerzos del Tesoro por abaratar su financiación.
A largo plazo, la apuesta es que la inteligencia artificial genere suficiente productividad y crecimiento económico para compensar parte de estos costes. El problema es que esos beneficios todavía son inciertos, mientras que el aumento de la deuda y sus costes de financiación ya están presentes.