Berkshire reordena su cartera en la era post-Buffett: IA, aerolíneas y menos exposición financiera

Berkshire Hathaway comenzó a mostrar los primeros cambios relevantes en cartera desde la transición de liderazgo tras la salida de Warren Buffett. Bajo la dirección de Greg Abel, el conglomerado aumentó fuertemente su exposición a Alphabet, abrió una posición relevante en Delta Air Lines y redujo o eliminó participaciones históricas como Visa, Mastercard, Chevron y Amazon.
El movimiento más llamativo fue la compra de casi 40 millones de acciones de Delta Air Lines, valoradas en aproximadamente US$2.650 millones. La operación sorprendió a Wall Street porque Buffett había liquidado todas las posiciones en aerolíneas durante la pandemia, argumentando que el sector enfrentaba cambios estructurales en los hábitos de viaje.
En paralelo, Alphabet se convirtió en una de las apuestas más importantes de la cartera, entrando entre las principales posiciones del holding. La lectura del mercado es clara: Berkshire quiere exposición al crecimiento de la inteligencia artificial, pero sin perseguir necesariamente las valoraciones extremas del sector tecnológico.
La estrategia de IA de Berkshire no pasa por chips, sino por infraestructura
Aunque Berkshire no desarrolla inteligencia artificial directamente como NVIDIA, Microsoft o Alphabet, el grupo puede beneficiarse del auge de la IA desde otro ángulo: energía, infraestructura y centros de datos.
La tesis de Greg Abel gira alrededor de un punto simple: la inteligencia artificial necesita enormes cantidades de electricidad, redes de transmisión, terrenos e infraestructura regulada. Y Berkshire controla activos estratégicos precisamente en esas áreas a través de Berkshire Hathaway Energy y su negocio ferroviario.
El conglomerado cerró el primer trimestre de 2026 con un beneficio operativo de US$11.346 millones, frente a US$9.641 millones del año anterior. Su enorme liquidez y generación de caja le permiten financiar proyectos de infraestructura de gran escala sin depender del mercado de deuda en momentos complejos.
Uno de los mensajes más importantes de Abel ha sido que los gigantes tecnológicos deberán asumir el costo total de la energía e infraestructura que demandan sus centros de datos. Berkshire quiere participar en el crecimiento de la IA, pero evitando trasladar esos costos a clientes residenciales o pequeños negocios regulados.
Un Berkshire más conservador frente al boom de IA
La diferencia frente a las grandes tecnológicas es que Berkshire ofrece una exposición más defensiva al fenómeno de IA. Mientras empresas como NVIDIA dependen directamente de la demanda de procesadores y modelos de inteligencia artificial, Berkshire participa en la “segunda capa” del crecimiento: electricidad, redes, transporte y financiamiento de infraestructura.
Eso reduce el riesgo de depender exclusivamente del entusiasmo del mercado por una tecnología específica. Si la expansión de centros de datos continúa, Berkshire podría capturar parte importante de esa inversión mediante contratos energéticos e infraestructura regulada.
Además, el conglomerado mantiene una estructura altamente diversificada: seguros, ferrocarriles, energía, consumo y una gigantesca cartera bursátil liderada todavía por Apple.
¿Qué significa esto para los inversionistas?
- La nueva etapa de Berkshire empieza a reflejar el estilo de Greg Abel: menos dependencia de sectores tradicionales y mayor exposición indirecta a inteligencia artificial e infraestructura.
- La compra de Alphabet y Delta sugiere una postura más agresiva frente al crecimiento económico y tecnológico de Estados Unidos.
- La salida parcial o total de Visa, Mastercard, Chevron y Amazon podría interpretarse como una rotación hacia oportunidades con mejores valoraciones relativas.
- Berkshire sigue siendo una alternativa más conservadora para obtener exposición al ciclo de IA sin asumir la volatilidad extrema de compañías puramente tecnológicas.
- El gran reto para Greg Abel será demostrar que puede mantener la disciplina histórica de Buffett mientras encuentra nuevas áreas de crecimiento para el conglomerado.